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De nuevo, el círculo se ha cerrado. Al comienzo, vagaba solitario sin poder encontrar razones para de nuevo sentir la necesidad de entregarlo todo e intentar hacer feliz y ser feliz con alguien. Mirar en todas direcciones sin encontrar señal alguna hasta que de golpe, como siempre sucede, apareció ella que siempre había estado ahí sin que yo lo notara.
Y comenzamos a andar por el camino sin saber a donde nos iba a llevar, aunque claro, en mi caso existía un fuerte deseo para que todo terminara en los dominios del amor. Noches y lunas, amaneceres y canciones nos permitieron construir espacios de encuentro y compañía, conocernos mejor, ayudarnos a crecer como personas, a enfrentar situaciones inconclusas con el ánimo de resolverlas. Mi corazón inquieto se hinchaba y galopaba con mayor vehemencia, mi alma le decía: ves, ya no tienes porque esperar mas, tu hora a llegado.
Y fui inmensamente feliz. Mas llega un momento en el que la sensatez gana la partida. A pesar de tener un inmenso anhelo, algo dice: es hora de poner los pies sobre la tierra. No te va a querer de la forma como quieres que te quiera, no te va a querer de la manera necesaria para construir un nosotros, un domingo bajo las sabanas y café para el frío. Es así y hay que entenderlo, la vida tiene sus ritmos y no hay que forzarlos, fue así, lo intente todo y no lo pude cambiar.
Y si, érase una vez el amor pero tuve que matarlo. El primer día tras la llegada de la sensatez fue de nuevo la experiencia del dolor, del mirar hacia el horizonte esperando a que algo suceda y que cambie el rumbo, el ultimo estertor de la ilusión, la respiración final del sueño. El círculo se ha cerrado de nuevo. Érase una vez un amor que llego y me lleno de vida pero tuve que matarlo para no envenarme con el.
A pesar de la tristeza, aun estoy vivo, sigo adelante sin renunciar a mis principios. Intento mantener la calma y hago el balance de todo lo que aprendí. A pesar de que no termino en el lugar que yo quería que terminara, no puedo decir que fue un sentimiento estéril e innecesario. Todo lo contrario, me ayudo a ver demasiadas cosas desde una perspectiva distinta, a romper con egoísmos, a entender que comprender lo que la otra persona siente y piensa es importante, que la base de una buena relación esta en el respeto y que lo primero que se debe respetar son los pensamientos y sentimientos de quienes están a nuestro alrededor por mas diferentes que sean con los nuestros, e incluso, como en este caso, nos llenen de dolor.
Es por ese respeto a lo que piensa y siente que la sensatez gana la partida. Es por eso que ahora digo “érase una vez el amor pero tuve que matarlo”, y también digo que algún día volveré a estar invadido por el.
Publicado por JUAN en 4:37 PM -
Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa. -
TE QUIERO
Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.Mario Benedetti
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TODAVÍA

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo.
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía. - [Flash 9 is required to listen to audio.]
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Cíclope
Los cíclopes de acuerdo a la mitología griega eran gigantes de un solo ojo en medio de la frente. Se los consideraba hóstiles y de naturaleza maléfica. Algunos de ellos, personificaban fenómenos atmosféricos: la tempestad, el trueno, el rayo y otros eran constructores a los que se les atribuían algunos sectores de los palaciones helénicos.
Según otras fuentes, los cíclopes eran ayudantes de Hefesto, dios del fuego y protector de la metalurgia.
El poeta Hesíodo nos dice que había tres hijos de Urano y Gea, y que eran ellos los que forjaban los rayos de Zeus; estos Cíclopes mueren en manos de Apolo, por la muerte de Asclepios.
De acuerdo a la Odisea, los cíclopes con los que se encuentra Ulises cuidan ovejas y viven en un país que podría identificarse con Sicilia. Al desembarcar, el cíclope Polifemo encierra a Ulises y a sus hombres en una cueva y come a varios de ellos. Ulises dice al gigante llamarse “Nadie”, lo emborracha y lo ciega con una estaca que había afilado y endurecida al fuego. Al día siguiente, él y la tripulación escapan ocultos bajo los carneros del gigante cuando salen a pastar.
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“Trato de encontrar una salida
Pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí
Y contemplo junto a mí el cadaver del que fui,
Según tú, en una ocasión
Y es la mancha de humedad la de la herida mortal
Impregnada en el colchón
Y ahora que te oigo llorar
En lugar de ir hacia a ti me vuelvo a anestesiar
Y me limito a subir el volumen del televisor
O me concentro en recordar para no pensar en ti
Que tendría que llamar que alguien venga a reparar
La gotera de una puta vez
Que ya cansé de recoger litros de agua gris
Gris como un metal que un día relució y que ahora es suciedad
¿Cómo se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces?”Ocho y medio, Nacho Vegas
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Fragil
Caminaba por la calle a altas horas de la noche, casi al llegar a mi casa ya sintiéndome seguro después de unos buenos tragos de esos momentos de ocio vulgar e interesante, me encuentro con un hombre tendido en la acera lo primero que hice fue pensar si era extraño, en un país donde no es raro encontrar seres durmiendo “cómodamente” en vías públicas; lo toque, le hable el alcohol me hizo un poco más fuerte y no indisponerme en tocarlo Y ofrecerle ayuda, cuando veo sus ojos perdidos y sus pupilas completamente dilatadas me percate que a quien le hablaba y tocaba ya no estaba en este mundo….. mi razón sofocada, mis ojos mirando fijamente los de él, llame a la policía, como estaba cerca de mi casa deje mi mochila y también le aviséa mi madre, ella desde la puerta me miraba yo ya sentado al lado del cuerpo inerte esperando esos uniformados para que hicieran lo “pertinente” .
Los salude, les conté mi parte de la historia, a aquel tipo (
cadáver) ya lo había visto, acostumbraba tocar guitarra en un semáforo y los viernes con su música popular y sus chistes flojos, morbosos y callejeros en la zona rosa de la ciudad. Mientras esperaba que ellos llegaran pensé en cuan frágil somos, en que cada minuto que pasa por nuestros ojos podría ser el ultimo rayo de luz que atraviese nuestra pupila cristalina, es un hombre, es un ser que como muchos en el mundo tratamos de acoplarnos a una sociedad, a unas necesidades biológicas y culturales, pensé que como tal le harían un levantamiento común, con varios policías, con camilla, un automóvil para estas situaciones, al contarles quien era, llamaron a un Dr. diciéndole que era un habitante de la calle, y al parecer era una muerte natural, este señor les dijo que no! No! No!, llévenselo en la ola (-llamado coloquial a el carro de la policía, para delincuentes y demás.) efectivamente sin respeto alguno por su personalidad física, por lo que fue, o es, lo levantaron como a un trapo sucio y lo arrojaron en ese carro, sin importar mi declaratoria, sus necesidades, su parte humana con el debido respeto….Hoy un domingo muy soleado me he sentado a pensar en aquella situacion y que en cualquier momento perderiamos todos los sentidos y que aún siendo el hombre más fuerte, revolucionario, conocedor, bueno, malo, melancólico, capitalista, socialista etc… podemos desaparecer de una vez; todo lo que hicimos, “dejando un cascaron partido y sin sentido” una mezcla de sentimientos me invaden. ser- humano dos palabras que son tan importantes que todos somos seres y “habitamos unos centímetros de universo” que nos han regalado, muy pocos son humanos poniendonos en los zapatos del projimo. Por el hecho de existir ya tenemos unos derechos…. pero tambien unos deberes que si cada uno pudiera tener en cuenta al hacer parte de una sociedad multicultural todo sería un poco más ameno……
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Cadaver
Exquisito…..
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Que no te engañes en las despedidas
la dureza de los ojos
ni las palabras frías
ni el adios pobre en el aire/
ni este seño fruncido y distante
ni la risa envuelta en ironías…
¡Pobres ironías
que tangencial sintonizan el polvo
de subterráneas ecatombes!
No se acerca a veces
ni a tus mejillas
este suspiro mío que puede abrir el mar.
Que no te engañe mi silbo indiferente/
pues quiere ignorar
lo trunco del silencio
y de mi corazón
el candente grito.
En las alegrías de este amar
hay tristezas/
tristezas del vacío en el corte de esta herida…
y en la música dolorosa
que estremece
vez tras vez
a mi piel.
…Y que no te engañen mis ojos secos
estos párpados cansados
que derrumbándose
combaten aún
para que entre/
esta indeterminada luz
que ya no sé si es crepúsculo
o un tímido amanecer.
Autor: Juan C. L. Rojas